El programa de RTVE Malas Lenguas dedicó un reportaje al llamado Divorce Month y entrevistó a Jesús Odériz, director de Odériz Abogados, para analizar por qué en el mes de enero se disparan las consultas y rupturas.
Los testimonios de ciudadanos confirman que la vuelta a la rutina tras las fiestas navideñas suele precipitar los divorcios: “Año nuevo, vida nueva, mujer nueva, planes nuevos”. Algunos encuestados cuentan que ellos mismos se divorciaron en enero; otros señalan la infidelidad y el hartazgo de la convivencia como causas más habituales. También mencionan las tensiones en las reuniones familiares, a veces provocadas por el comentario desafortunado de algún familiar, y recuerdan que uno de cada diez divorcios corresponde a personas de 65 o 70 años.
A continuación, Jesús Odériz responde a la pregunta clave: ¿por qué se divorcia tanta gente en enero? El abogado coincide en que enero es un punto de inflexión, pero aclara que no es el mes con más sentencias, sino aquel en que aumentan las consultas y se inician más procedimientos. Tras semanas o meses de reflexión, la Navidad actúa como una “prórroga emocional” en la que se aplazan decisiones por los hijos o para no estropear unas fechas simbólicas. Cuando termina el periodo festivo, la rutina y el cambio de año animan a muchas personas a tomar decisiones que llevaban tiempo madurando.
Odériz subraya que enero no crea los conflictos; simplemente les pone fecha y ofrece varias recomendaciones para que el divorcio no se convierta en un desastre: tratarlo como un proceso legal y no como venganza; proteger el bienestar de los hijos evitando instrumentalizarlos; buscar acuerdos en la medida de lo posible para reducir costes y desgaste; separar las emociones de las decisiones económicas; pedir asesoramiento especializado desde el principio; pensar en el medio y largo plazo; y entender que cerrar bien una etapa permite empezar otra. La entrevista concluye recordando que un divorcio bien gestionado no es un fracaso, sino una transición responsable


